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INSCRIPCION IDIOMA RUSO 2016

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10/1/10

Декрету "О ликвидации безграмотности" - 90 лет - A 90 años del decreto de erradicación del analfabetismo en Rusia (LIKBEZ)



Государственный Исторический музей. Выставка "Поход за культурой"
к 90-летию СНК РСФСР "О ликвидации безграмотности среди населения РСФСР"
Передача: Музейные палаты
Суббота, 05.12.2009
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1908 — в России вводится обязательное начальное образование на базе земских школ (75 процентов населения было неграмотным). Создается Лига образования, при которой открывается пять всероссийских обществ содействия просвещению.
1919 — ВЦИК принял декрет «О ликвидации безграмотности среди населения России». Закон обязывал всех граждан в возрасте от 8 до 50 лет обучаться грамоте на русском или родном языке. Уклоняющиеся привлекались к уголовной ответственности.
1920 — появились первые пункты ликбеза. Совнарком образовал комиссию по ликвидации безграмотности, которая руководила созданием пунктов ликбеза в городах и селах.
1920 — Ленин подписал декрет «О рабочих факультетах». Рабфаки создавали при вузах, чтобы подготовить рабоче-крестьянских детей, не успевших получить среднее образование, к поступлению в высшую школу. Благодаря рабфакам студентами стали 2 миллиона 327 тысяч человек.
1923 — создается общество «Долой неграмотность!», объединившее свыше 1,2 миллиона человек, которые были призваны помочь открыть пункты ликбеза в отдаленных деревнях и селах.
1925 — принимается закон об обязательном всеобщем начальном обучении, которое продолжалось тогда 7 лет.
1930 — правительство СССР рапортовало о победе над массовой безграмотностью. Согласно данным переписи населения от 1939 года, количество грамотных в стране за 13 лет возросло с 51,1 до 89,7 процента.
1944 — принимается постановление «Об организации вечерних школ сельской молодежи», чтобы дать гражданам возможность получить полное среднее образование, обязательное для поступления в вузы.
1958 — принимается закон «Об укреплении связи школы с жизнью и о дальнейшем развитии системы народного образования в СССР», согласно которому устанавливается всеобщее восьмилетнее образование.
1972 — принимается постановление «О завершении перехода ко всеобщему среднему образованию молодежи и дальнейшем развитии общеобразовательной школы», по которому устанавливается 10-летний срок среднего образования. Впрочем, со школой можно было попрощаться и после 8-го класса и продолжить образование в ПТУ.
1990 — с 10 до 11 лет увеличивается срок среднего образования. В школы начинают принимать уже не с 7, а с 6 лет.
2007 — принимается закон об обязательном 11-летнем среднем полном образовании. Закон предусматривает прохождение трех степеней среднего образования: начального общего, основного общего и среднего полного общего.





Desde los primeros años del régimen, las autoridades bolcheviques hicieron de la educación una prioridad por su papel decisivo en el adoctrinamiento de las masas. Son los años del Likbez, decreto que Lenin firmó en 1919 y que sentó las bases de la erradicación del analfabetismo. El Likbez obligaba a todas las personas entre 8 y 50 años, a alfabetizarse en su lengua materna. En la etapa inicial, el comisariado de instrucción pública centró sus esfuerzos en erradicar las elevadas tasas de analfabetismo ruso (60% en 1917), tarea que completaron en el tiempo record de una generación. Para el año 1942 la tasa se había reducido a un 10%. Este es, sin duda, uno de los grandes éxitos que la escuela soviética tiene en su haber, no teniendo paralelo anterior o posterior en la magnitud de la tarea emprendida ni en los exitosos resultados obtenidos.

El 26 de diciembre de 1919 por iniciativa de Lenin el gobierno soviético dictó el decreto sobre la liquidación del analfabetismo que obligaba a todos los habitantes del país, de ocho a cincuenta años que no supieran leer ni escribir, a aprender las primeras letras.
“Es preciso procurar y procurar que los periódicos y libros, como regla general, se repartan gratis sólo a las bibliotecas y salas de lectura, a la red de estas instituciones que sirve racionalmente a todo el país, a toda la masa de obreros, de soldados y de campesinos. Entonces el pueblo se verá impulsado con éxito, rapidez y fuerza cien veces mayores, hacia la instrucción, hacia la luz, hacia el saber. Entonces la instrucción avanzará con pasos de siete millas”.
En los primeros años de existencia, el estado soviético tuvo que crear una cultura nueva, socialista en condiciones extraordinariamente difíciles.
El país estaba cercado por enemigos. La guerra de 1914-1918 y los tres años de guerra civil y de intervención infligieron grandes quebrantos y destrucciones en la economía. A los obreros y campesinos les faltaban conocimientos.

La Alfabetización


En 1906 la revista Vestnik Vospitania, en un artículo consagrado a las perspectivas del fomento de la cultura en Rusia, decía que se necesitarían unos 300 años para conseguir la alfabetización total del país. Con un 73 % de analfabetismo en la población adulta, el cálculo no podía ser menos pesimista. Esta situación, por otra parte, era aún más dramática en los pueblos no rusos que componían el gigantesco Imperio de los zares: el porcentaje de las personas que sabían leer y escribir apenas alcanzaba el 1 ó el 2%. "A excepción de Rusia —se lamentaba Lenin en 1913—, en Europa no hay ya ningún país tan bárbaro, en el que las masas populares hayan sido tan expoliadas en el sentido de la enseñanza, la ilustración y el saber".
 La inmensa y heroica tarea de liquidarla duró, revolución de por medio, algo mas de dos décadas. Su realización fue impostergable pues, para el jefe bolchevique, era "imposible construir la nueva sociedad en un país analfabeto". Por el contrario creía que "cuando las masas lo saben todo, pueden juzgarlo todo y lo hacen todo conscientemente". La prioridad respecto de la alfabetización, tenía pues un significado fundamental: el Hombre, objeto de la Revolución, debía transformarse en sujeto de su acción.

Esto explica que al día siguiente del 7 de noviembre de 1817, cuando, Lenin convocó a Anatoli Lunrcharsky —escritor, crítico y dramaturgo— para ponerlo al frente del Comisariado del Pueblo (ministerio) para la instrucción, le dijo: "Usted tendrá que derribar el analfabetismo en Rusia". "Estas —recalca Lunacharsky—, fueron sus primeras palabras..."

Pocos días después —11 de noviembre— el primer llamamiento del comisariado, contenía una exhortación a los intelectuales para incorporarse a la lucha activa contra el analfabetismo. "Todo poder verdaderamente democrático en la esfera de la instrucción en un país donde reina el analfabetismo y la ignorancia —decía— debe plantearse como primer fin la lucha contra estas tinieblas". Considerando que la tarea no podía limitarse a la organización de la enseñanza escolar para niños y adolescentes, agregaba: "Los adultos también querrán salvarse del estado humillante del hombre que no sabe leer y escribir".

Partiendo del número real de maestros y de recursos, teniendo en cuenta la situación creada por la intervención extranjera —14 naciones procuraban "ahogar en su cuna", según la exhortación de Churchill, al naciente País de los Soviets— y por la contrarrevolución interior, los estudios en las escuelas para adultos duraban sólo cuatro meses. Los necesarios para que se alcanzase a "leer una letra clara impresa y escrita"; hacer anotaciones breves, leer y anotar números enteros, quebrados, porcentajes. Pero la tarea no se circunscribía a los locales escolares. Su dimensión gigantesca reside en que el país todo se convirtió en una inmensa escuela: fábricas, salas de lectura, cuarteles, viviendas particulares, fincas expropiadas. En los caseríos montañosos del Caucaso y de Tadzhikistán, en las yurtas nómadas del Kazajstán y en las estepas de Kalmykia, en las jatas de Ucrania y en las tiendas cónicas de Chukota, en todas partes se desplegaba una campaña, nunca vista.

La realización del decreto de alfabetización, promulgado en un momento en que el país semihambriento estaba envuelto por la guerra civil, las epidemias y el caos generalizado, pareció, como otros tantos proyectos del gobierno soviético, de concreción dudosa o francamente imposible. En muchas aldeas resultaba imposible encontrar papel, lápices, plumas. En algunas regiones, en su reemplazo se usaba carbón; en otras, varitas de plomo o tinta de remolacha, de hollín, de arándano rojo, de frutos del aliso. Se empleaban en gran cantidad las plumas de ganso y en el Asia Central se usaba carbón sobre plano de fieltro. "Somos gentes pobre e inculta —decía Lenin en aquellos años—. No importa. Basta con la conciencia de que es necesario aprender. Basta con el deseo de instruirse... Todo eso lo tenemos".



COLABORACIÓN

La consigna de "Alfabetizado, enseña al analfabeto", arrastró muchos centenares de miles de improvisados maestros —llamados "soldados de la cultura"— que sólo entre 1928 y 1934 enseñaron a leer y escribir a más de 23 millones de personas. En 1940, pocos meses antes de la guerra, el país podía considerarse, en lo fundamental, totalmente alfabetizado. En los 23 años pasados desde la Revolución, 60 millones de hombres y mujeres adultos habían aprendido a leer y escribir. "Se hicieron milagros tanto en la esfera militar como en otras, había dicho Lenin en 1921. Entre estos milagros, el mayor, creo yo, seria liquidar por completo a la misma Comisión de Liquidación del Analfabetismo".

Quizá, como un símbolo de esa época, quede el encabezamiento de una cartilla de alfabetización que circulaba a comienzos de 1920 y que luego se hizo famosa precisamente por éstas, sus palabras Iniciales: "No somos esclavos. Esclavos no somos".



En esos años nacieron las Vtukemas, Talleres de Enseñanza Superior del Arte y la Técnica, que reemplazaron en 1918 al Colegio de Arte de Moscú. Allí se quería conjugar el arte y la técnica, anticipándose a las búsquedas que poco después se emprenderían en Weimar, Alemania, en la célebre escuela de diseño del Bauhaus. Inspirados por Alexandr Rodchenko, un artista múltiple, se procuraba que forma y función tuvieran idéntico significado. Era una manera, mientras en todos los países el estilo Victoriano imponía y marcaba las jerarquías sociales, de democratizar la vida cotidiana. Era parte de la Revolución a realizar, y buscaba integrar la vida con el arte. Se conocen, en este sentido, infinidad de iniciativas: la decoración de fachadas, los trenes cubiertos de pinturas que recorrían todo el país, los afiches de El Lissitsy o de Mayacovski —inaugurando un nuevo concepto de la propaganda y la agitación— las búsquedas innovadoras en la puesta en escena teatral. "El teatro, diría, Meyerhold, necesita una Revolución de Octubre", significando la necesidad de trastocar todos los conceptos admitidos y codificados. Y Einsenstein, hablando de su film La huelga, diría: Es el Octubre del Cine.
La primera maqueta conocida internacionalmente, qué marca el nacimiento de la arquitectura moderna soviética fue obra de Vladimir Tatlin, un pintor constructivista. Era el proyecto de monumento a la 'III Internacional' y estaba concebido como una espiral mucho más alta que la torre Eiffel. En el interior, cables de acero suspendían tres volúmenes, un cubo, una pirámide y un cilindro, que contendrían locales para reuniones y girarían sobre un eje a ritmos diferentes.
Cuando se organizó la Exposición de Artes Decorativas de París, en 1925, la URSS todavía no estaba reconocida por los Estados Unidos y acababa de serlo por Francia. Nunca había participado en una exposición internacional. Por ello se pensó que el pabellón diseñado por Melnikov, opondría "a la riqueza y al lujo de los otros países, la frescura y la originalidad artística de nuestra época revolucionaria". Los grandes paneles de vidrio, la interpretación de los espacios exteriores e interiores, la afirmación de las estructuras en lugar de ocultarlas, contrastaban abiertamente con el estilo Imperio de los demás pabellones. Era también un símbolo. Adentro, en sus alas, se exhibían los objetos diseñados en las Vtukemas y se presentaría, por vez primera, asombrando al mundo, el film La huelga.


"Baryshnya i khuligan" (La damisela y el hooligan, Yevgeni Slavinski, 1918)
Intérpretes: Vladimir Maiakovski, Aleksandra Rebikova, Fyodor Dunayev.
Una adaptación de Edmondo de Amicis escrita, codirigida y protagonizada por Maiakovski , sobre las dificultades de una maestra en una escuela nocturna para adultos.
Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

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